La legislación sobre el acceso al aborto en Irlanda del Norte genera inquietud entre los religiosos.
La Policía del Servicio de Irlanda del Norte (PSNI) ha emitido un comunicado en el que advierte que diversas prácticas religiosas, como llevar Biblias en hospitales, podrían ser consideradas ilegales bajo la reciente legislación sobre zonas de acceso al aborto. Esta normativa, conocida como la "Ley de Zonas de Acceso Seguro a los Servicios de Aborto (Irlanda del Norte) 2023", establece áreas de 100 metros alrededor de los centros donde se realizan abortos, con el objetivo de proteger a las personas que acceden a estos servicios.
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El 2 de julio, el consejo de policía publicó una respuesta a una consulta realizada durante un evento de participación pública, en la que se abordaba el impacto de esta ley en el trabajo habitual del clero en hospitales. La normativa prohíbe comportamientos que puedan influir, impedir el acceso o causar acoso, alarma o angustia a quienes asisten a servicios de aborto, independientemente de la intención del infractor.
A pesar de que la PSNI sostiene que la mayoría de las actividades de capellanía y ministerio pastoral en hospitales no se verán afectadas, la policía ha señalado que ciertas acciones, como "rezar con pacientes en cuidados paliativos", "leer la Escritura a petición de pacientes o familias", "llevar Biblias o material religioso por áreas públicas de hospitales" y "prácticas religiosas visibles dentro de las zonas de acceso seguro", podrían ser consideradas infracciones si alguien en las cercanías se siente ofendido.
La PSNI aclara que "describir la conducta como pastoral, de oración o religiosa no determina si se ha cometido una infracción". El criterio para evaluar si se ha cometido un delito es si la conducta, analizada objetivamente y en su contexto completo, ha influido, impedido o causado angustia a una persona protegida, o si se ha actuado de manera imprudente al respecto.
En varios países, los defensores del aborto han implementado zonas de "burbuja" o "buffer" alrededor de los centros de aborto para limitar las protestas pacíficas y el asesoramiento en aceras, bajo el pretexto de evitar la "intimidación". Sin embargo, esta legislación ha suscitado preocupaciones sobre la libertad de expresión y la libertad religiosa, impidiendo que las mujeres que consideran abortar reciban información que podría influir en su decisión.
Un caso reciente que ilustra esta situación es el del pastor retirado Clive Johnston, quien fue condenado bajo la Ley de Servicios de Aborto de Irlanda del Norte por predicar sobre Juan 3:16 en el límite de una zona de buffer frente al Hospital Causeway de Coleraine, donde se realizan abortos. Johnston enfrenta una multa de 450 libras, aunque se espera que presente una apelación. Asimismo, Claire Brennan, madre de cuatro hijos, está siendo juzgada bajo esta ley por tres cargos de "realizar un acto dentro de una zona de acceso seguro" fuera del mismo hospital.
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